En Floris, el jugador explora un jardín virtual en busca de los diversos insectos que lo habitan. Cada nuevo insecto da lugar al nacimiento de nuevas flores, que pueblan un hábitat en constante crecimiento.
Lo que hace único a Floris es la posibilidad de que los jugadores se conviertan en creadores: tras dibujar un insecto en papel, pueden digitalizarlo con la cámara de su teléfono móvil y añadirlo al mundo del juego.