Asciende por una torre infinita con un solo pulgar: engancha, arquea, suelta, repite. El agua sube a tus espaldas y nunca se detiene. Si aciertas con el ritmo, pasarás tres ganchos a la vez. Agarra uno rojo y se romperá en tu mano.
El mismo escenario, el mismo diseño, siempre. Así que cuando finalmente lo superes, serás tú.
Un pulgar. Una torre. No mires hacia abajo.